Igualdad de acceso a la atención sanitaria

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Igualdad de acceso a la atención sanitaria: cómo abordar la marginación y la vulnerabilidad Desde marzo de 2020, la pandemia de COVID-19 ha sido el más crudo recordatorio de la importancia fundamental de que todos los Estados construyan sistemas sanitarios eficientes y garanticen el acceso a una atención sanitaria de calidad para todas las personas sin discriminación. La COVID-19 ha puesto de manifiesto y ha exacerbado las desigualdades existentes, incluso en el acceso a la atención sanitaria, causadas por las desigualdades sociales, los obstáculos jurídicos y políticos preexistentes, el racismo, las normas sociales perjudiciales, el estigma y las formas múltiples e interrelacionadas de discriminación. En consecuencia, las personas en situación de marginación —pueblos indígenas, supervivientes de la tortura, minorías étnicas y religiosas, personas LGBTIQ+, migrantes, personas con discapacidad y padecen el VIH, así como personas privadas de libertad— han experimentado tasas más elevadas de mortalidad y enfermedades relacionadas con la COVID-19 y han quedado aún más desamparadas. Además, la pandemia de COVID-19 ha tenido graves consecuencias en la igualdad de género y en los derechos en materia de salud sexual y reproductiva (DSSR), ya que ha agravado las actuales deficiencias en la garantía de estos derechos. Las personas que ya se enfrentan a mayores obstáculos a la hora de ejercer sus DSSR, es decir, las personas con bajos ingresos, las personas LGBTIQ+, los adolescentes, los migrantes, las personas sin hogar, los trabajadores en régimen de servidumbre, las personas con discapacidad y que padecen el VIH, y los profesionales de la industria del sexo, también han experimentado mayores obstáculos y trastornos en el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.